Haití más allá de la emergencia

Posted Enero 20th, 2010 by Administrador

El terremoto en Haití suscitó la reacción inmediata de la comunidad internacional para dar respuesta a las necesidades urgentes, pero más allá de aliviar el sufrimiento, el país necesita programas a largo plazo para el desarrollo.
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El movimiento telúrico de 7,3 grados en la escala de Ríchter que devastó esta capital y ciudades aledañas dejó un saldo estimado en más de 100 mil muertos, un millón y medio de personas sin hogar y tres millones y medio de damnificados.

Edificios emblemáticos, como el Palacio Presidencial, la Catedral, el Arzobispado, el Parlamento, varios ministerios y la sede de la ONU se vinieron abajo con el sismo.

Pero también se desplomaron decenas de miles de viviendas, tiendas, escuelas, hospitales, iglesias, hoteles y otras instalaciones en Puerto Príncipe y en los centros urbanos de Jacmel, Carrefour y Leogane.

“Es como si el país hubiera sido bombardeado por 15 días”, declaró el presidente haitiano, René Preval, cuya residencia también se derrumbó.

El mandatario admitió que se necesita curar no sólo las heridas abiertas por el terremoto, sino desarrollar la economía, la agricultura, la educación y la salud, crear puestos de trabajo y reformar las instituciones.

Preval consideró el fortalecimiento institucional y el desarrollo como condiciones indispensables para lograr la estabilidad política y económica.

El tema de la ayuda para la reconstrucción de Haití fue analizado por primera vez esta semana en Santo Domingo en una reunión preparatoria de la cumbre mundial de donantes.

La principal conclusión de la cita fue que el país caribeño necesitará diez mil millones de dólares en cinco años para la recuperación de los daños ocasionados por el sismo.

Los esfuerzos, sin embargo, deberán encaminarse no sólo a la atención de la emergencia, sino también a la implementación de programas sustentables que permitan superar el subdesarrollo.

Haití fue colonia de España y después de Francia hasta que en 1804 se convirtió en la primera república independiente de América Latina y el Caribe, luego de varios años de lucha.

Siglos de colonialismo y neocolonialismo, de intervencionismo continuado y del injusto y excluyente orden económico internacional, convirtieron a esta nación en la más atrasada del hemisferio, con una pobreza que ronda el 80 por ciento.

El país ocupa también el último puesto en la región en cuanto al

Índice de Desarrollo Humano, evaluación anual de la ONU para medir la calidad de vida y la protección de la niñez.

A la ya deprimida situación económica se suman ahora los problemas creados por el terremoto del 12 de enero, cuyo costo económico será mucho mayor que las pérdidas ocasionadas en 2008 por sucesivas tormentas y huracanes.

Además de la vulnerabilidad por su ubicación en un área de alta incidencia de ciclones, Haití sufre con mayores rigores los embates de esos fenómenos climatológicos debido a la deforestación y a la tala indiscriminada del 98 por ciento de los bosques.

Los expertos consideran que después de los más recientes desastres, los esfuerzos para recuperar el país tendrán que tener en cuenta la necesidad de revertir el daño medioambiental y la aridez de los suelos, que amenazan los suministros de alimentos y agua.

También es urgente que las naciones industrializadas cumplan con su compromiso de ayuda a las naciones pobres y que se logre avanzar en los objetivos del Milenio de la ONU.

Tales metas van encaminadas a reducir la extrema pobreza, el hambre, la mortalidad infantil y materna y ampliar el acceso a la educación y la atención médica hacia el 2015.

“Estamos muy lejos de cumplir nuestras promesas de un futuro mejor para los más pobres del mundo”, admitió el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, luego de un recorrido por la zona de desastre en Haití.

La ONU, la OEA, la Unión Europea, Estados Unidos y América Latina participarán el próximo día 25 en Montreal, Canadá, en una segunda reunión preparatoria de la cumbre mundial de donantes sobre Haití.

Cuba, que desde hace más de una década apoya a esta nación en la salud, educación y formación de especialistas, advirtió que Haití sólo podrá avanzar hacia un futuro de prosperidad con el respaldo constante y firme de la comunidad internacional a largo plazo.

El primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, lo describe como un esfuerzo mundial que permita pasar de la reconstrucción a la edificación de un nuevo país.

/prensa-latina.cu/

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