Tornando camionetas en ambulancias y puertas en camillas, los haitianos batallaban frenéticamente para salvar a los heridos en el devastador terremoto de esta semana, mientras esperaban que los gobiernos extranjeros comenzasen a enviar pronto ayuda.
No estaba claro el jueves por la mañana si había llegado algún avión de carga, pero Estados Unidos y otros países dijeron que estaban enviando alimentos, suministros médicos y perros especialmente entrenados para asistir al país más pobre del Hemisferio Occidental, donde de acuerdo con estimados de la Cruz Roja internacional tres millones de personas -una tercera parte de la población- pudiera necesitar ayuda de emergencia.
En las calles de la capital, sobrevivientes acampaban en medio de montones de bienes rescatados, incluyendo comida sacada de los escombros.
“Esto es mucho peor que un huracán”, dijo Jimitre Coquillon, un asistente médico que trabajaba en un centro improvisado de triaje en el estacionamiento de un hotel. “No hay agua, no hay nada. La gente se va a morir de sed”, reseñó AP.
Si había algún esfuerzo organizado de distribución de agua o comida, no se vio el miércoles.
El grupo de ayuda Médicos Sin Fronteras trataba a los heridos en dos hospitales que soportaron el terremoto y estableció clínicas en tiendas de campaña en otras partes de la capital para remplazar sus destruidas instalaciones. Cuba, que ya tenía a centenares de médicos en el país, trataba a heridos en hospitales de campaña.
Funcionarios haitianos dijeron que miles de personas, tal vez más de 100.000, habrían muerto tras el sismo de magnitud 7.
Mientras tanto, llamada tras llamada de las víctimas del sismo a los servicios de emergencia simplemente no lograban pasar porque el sistema que enlaza las diferentes redes de teléfono no está funcionando, informó un empleado de un servicio de telecomunicaciones.
David Goldfarb, un ingeniero de la firma Alcatel-Lucent, señaló que la empresa había logrado establecer comunicaciones a través de la Internet y de otros medios, pero indicó que las llamadas de emergencia que se han intentado tan a menudo no han logrado llegar a su destino.
Goldfabr explicó que cuando las personas intentan llamar desde sus teléfonos celulares necesitan de una red de comunicación. El despacho de emergencia o la estación de policía con el que se intentan comunicar podrían estar en otra red, y las líneas que conectan a esas redes o “troncales” en muchas partes del país no funcionan, por ello las llamadas no enlazan, agregó.
La Cruz Roja estima que hasta tres millones de personas, un tercio de la población nacional, habrían sido afectadas por el terremoto y que llevaría uno o dos días tener una idea clara de los daños sufridos, según el vocero Paul Conneally.
Países desde Estados Unidos a China y Venezuela y organizaciones como la Cruz Roja enviaron ayuda y equipos de rescate ya operan en una operación de emergencia de grandes proporciones.
El presidente estadounidense Barack Obama prometió un amplio esfuerzo para ayudar a Haití a superar una tragedia “cruel e incomprensible”. Un portaaviones estadounidense iba en camino.
Había riesgos inmediatos de enfermedades, como dengue, malaria, diarrea y problemas respiratorios, dijo Kimberley Shoaf, del Centro de Salud Pública y Desastres de la Universidad de California-Los Angeles.
La ONU dijo que 16 de sus empleados murieron y 150 permanecían desaparecidos tras el derrumbe de su sede central.
Una geofísica de Servicio Geológico de Estados Unidos, Kristin Marano, dijo que éste fue el terremoto más intenso ocurrido en la zona desde 1770.
fuente/internacional.eluniversal.com/