Quien en esta época no se exceda en las comidas, que tire la primera piedra. Una especialista dio a Infobae.com todos los secretos para no comer de más. “Servirse y comer lo que entra en un plato es una buena medida para ponerse límites”, ejemplificó.
Si alguien le dijera que 5.500 calorías representan un kilo de más y que si hace muchos “desarreglos” en la dieta es “fácil” aumentar algunos kilos entre el 24 y el 1º de enero, ¿pensaría antes de abalanzarse sobre el tercer plato de vitel toné? ¿O reduciría su ingesta de frutas secas y pan dulce?
Pues así es. “Lo primero que se debe recordar es que cada kilo son 5.500 calorías de más y que se juntan en varios días, una vez que se exceden los gastos necesarios para vivir”. Así de contundente fue la médica nutricionista Mónica Katz al ser consultada por Infobae.com acerca de si es posible cuidarse en las fiestas.
La especialista es una de las más destacadas profesionales en la materia del país y autora del libro No dieta. Katz detalló que “una mujer gasta 2.200 calorías diarias para vivir”. “En una reunión del estilo de las de fin de año, mínimo se consumen mil (calorías)”, aseguró Katz y agregó: “Se suelen comer distintos tipos de carne, ensaladas o salsas con crema o mayonesa, postres, helado, turrones y cada copa de vino o champagne tiene 120 calorías”.
“Es importante saber que si alguien hace mucho ‘desarreglo’ del 24 al 1º es probable que suba algunos kilos”, subrayó la médica, quien aconsejó: “No hacer de cuenta que entro y salgo de cuidarme, sino que ese día como liviano porque a la noche voy a tener una cena importante. Y el 25 y el 1º como normal porque la vida sigue; el 2 de enero todo sigue igual”.
El dueño de casa, tiene que hacer de “arquero”
Katz propone el concepto de “arquero o portero nutricional”, que “atajará los goles o dejará que le hagan una goleada”. Esto es, según la profesional, ni más ni menos que la dueña de casa es quien no debe permitir que cada uno lleve lo que quiere para la cena, o el que compra el asado debe comprar para la cantidad de gente que esté invitada, no de más.
La especialista remarcó que “el humano es un mono completador, que necesita de un arquero saludable”. Y explicó que “antes la comida estaba cíclicamente disponible, hoy la tenemos las 24 horas, los siete días y la mente no pudo adaptarse a dejar de comer todo lo que haya para cuando no haya”.
En otro orden, Katz aseguró: “Las mujeres somos haraganas para cocinar, trabajamos y no siempre cuidamos el dinero del hogar; a partir de ahí surgieron los llamados alimentos convenientes (patitas de pollo, hamburguesas)”.
“En esa realidad, seguimos siendo el mono completador que come todo lo que tiene adelante para cuando no haya”, subrayó y consideró que “el medio obesogénico no ayuda”, ya que comer es un placer inmediato, en tanto que no comer es un bienestar diferido, que se siente cuando se bajan los kilos de más.
Para el día de Nochebuena (así como el 31 de diciembre), Katz recomendó “comer liviano”, pero “no ayunar porque se acumula hambre y la deuda de hambre se paga”.
“Un secreto que sirve es comer un plato; servirse lo que entra en un plato, ya que el límite permite una señal visible más útil”.
Y a modo de mensaje final, soltó: “No es la última cena, somos monos completadores que pueden aprender”.
fuente/infobae.com/